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Chiara Ricci entrevista a Miguel Ángel Barroso, el director de la película “PierPaolo” y de su amor por el Cine

Miguel Ángel Barroso
Miguel Ángel Barroso

Un encuentro entre Roma y Madrid con el director Miguel Ángel Barroso hablando de Cinema, de Literatura y de su amor por Pier Paolo Pasolini al cual ha dedicado su documental “Pierpaolo”.

Mi primera pregunta puede parecer bastante banal pero es verdadera.. ¿cómo ha nacido tu pasión por el Cine y sobretodo por el Cine italiano?

Esta es una pregunta que me he hecho muchas veces a lo largo de mi vida, y creo que no hay un momento único en el que una pasión nace, sino muchos fragmentos de-llamémosles semillas- que poco a poco van dando frutos inconscientes hasta que un día suena un “clic” y sin saber como ni por qué, uno se ve envuelto en esa pasión por el cine que se convierte en algo vocacional, irracional y que nunca te deja.

De niño sentía la necesidad de expresarme, había dentro de mí emociones intensas que necesitaban salir al exterior de alguna manera; como no sabía dibujar, ni pintar, ni hacer música (aunque la música es lo que más amo en el mundo), decidí escribir y más tarde pensé en imágenes cinematográficas. De niño mi padre me llevaba al cine semanalmente, y supongo que todas aquellas horas que pasaba dentro de la sala de proyección han influido en esta pasión.

He de decir que poco después entró en mi la poesía como gran arma de terapia para dar forma artística a esas necesidades internas de expresión. La poesía nunca me ha abandonado, y es seguro que eso iba a tener mucho que ver con mi concepto pasoliniano.

Respecto al amor por el cine italiano, creo, sin ninguna duda, que ha sido motivado por el cine de Michelangelo Antonioni, que es quien formó, desde el principio, mi amor absoluto por el arte del cinematógrafo. Después uno va aprendiendo más y descubre poco a poco sus preferencias. El caso de mi amor por Pier Paolo Pasolini es completamente distinto al amor por Antonioni. Pasolini no significa para mí tanto “el cine”, como “el ARTE” absoluto con mayúsculas. No sabría definirlo bien, pero Pasolini es como un espíritu que me ha poseído y se ha instalado en mi alma, en todo mi ser, sin abandonarme nunca. Aún a riesgo de parecer un loco, te diré que mi comunión con él, es intensa y le siento plenamente, como para ponerme la carne de gallina cuando converso con él. Creo que podría haberse convertido en un ángel para mí.

Miguel Ángel Barroso
Miguel Ángel Barroso

Tu eres el director del documental PIERPAOLO (el cual proprio en estos días ha estado seleccionado en el prestigioso Peloponnisos International documentary Festival) dedicado a la juventud del muy conocido director y intelectual Pier Paolo Pasolini. ¿Qué te ha convencido para la realización de este proyecto? ¿Y cómo has conseguido llevarlo a cabo?

Creo que a esta pregunta ya he respondido un poco, hablando de mi amor irracional por Pasolini. Te puedo decir que el camino hasta llegar a mi película PIERPAOLO, no ha sido de un día para otro, sino fruto de una labor que casi abarca una vida, o una pequeña vida. Anteriormente, había filmado un pequeño cortometraje documental en formato Super 8 sobre su figura, e influido por su cine, lo titulé al modo en que Pasolini concebía sus documentales; es decir como “Appunti” “apuntes” de un tema para desarrollar cualquier materia intelectual; este pequeño cortometraje en super 8, ya tenía una estructura similar a PIERPAOLO: jugaba con el documental, la ficción y la experimentación. Unos cuantos años después, llegó el formato del libro y publiqué un extenso ensayo dedicado a analizar una a una todas sus películas; esta fue otra experiencia maravillosa que me descubrió aún más al cineasta Pier Paolo Pasolini.

Pasaron más años y de nuevo este “angel” que me protege, acudió a proponerme la locura de hacer un largometraje documental, pero con la condición de que fuera completamente distinto al resto de documentales que se hacían sobre él. Y esa fue mi apuesta y mi desafío; lo que no sabía es que me embarcaba en una aventura que iba a durar más de cinco años hasta su versión final.

El punto de partida fue un amigo pintor, David Parenti, en quien yo vi un sorprendente parecido pasoliniano, pero un parecido sin maquillaje, sin transformar su cara para engañar a la cámara y al espectador. Mi cámara vio en él, el alma que yo buscaba, para entregarle un Pasolini auténtico al espectador. Y este logro es uno de mis mayores orgullos, porque hasta ahora nadie me ha cuestionado a mi Pasolini de ficción.

Pierpaolo
Pierpaolo

Rodé durante dos veranos en Italia, buscando los lugares donde nació y vivió, y fue una aventura inolvidable, que me enriqueció como persona de una manera extraordinaria. No te puedes imaginar la felicidad que sentí –la paz interior- las dos veces que estuve en Casarsa della Delizia; era tan intensa esa paz que no me hubiera importado quedarme a vivir allí durante mucho tiempo. Y de hecho, todavía siento anhelos de regresar. Recorrer sus lugares a modo de peregrinación, me hizo entender un poco a aquel niño llamado Pier Paolo, obligado por la vida de su padre militar, a errar de una ciudad a otra, sin apenas tiempo para hacer amigos, sin poder echar raíces en ningún sitio.

Durante el tiempo que duró el rodaje, observaba las calles, las plazas, los edificios, los campanarios, las nubes, los campos, las iglesias, los ríos, las estaciones de tren, y sentía que Pasolini había sentido aquellos lugares, los había recorrido, los había vivido.

Rodar de aquella manera fue esencial para sentir ese nomadismo y poder darle forma a la película. Creo que nunca hubiera entendido aquello si hubiese dispuesto de imágenes de archivo y no hubiese visitado jamás los lugares. A veces, para llegar a un concepto cinematográfico, hace falta entender lo que no podemos entender, lo que no sabemos que es, pero que está ahí. Y por eso te puedo decir que PIERPAOLO ha nacido como un milagro, te puedo decir que la he visto nacer día a día en la sala de montaje, poquito a poco, casi un milímetro cada vez, pero ese milímetro era suficiente para saber que el milagro estaba obrándose.

Se rodaron en Madrid las secuencias con actores profesionales, para los fragmentos dedicados a sus textos teatrales, y con actores improvisados para los personajes reales, ya que escogí a un director de cine para interpretar a su primo Nico Naldini, y a un cantautor muy famoso para hacer la voz del propio Pasolini. Todo este material podría haber sido finalmente un concepto equivocado y haber provocado una película fallida, pero el milagro se obró y todo aquello se encajó pieza a pieza para darme la vida, es decir: mi PIERPAOLO.

¿Tú has descubierto noticias interesantes para ti mismo, tu trabajo, tu manera de entender el Cine y la Literatura? ¿Qué te ha dejado la realización de este documental?

Me ha dejado una gran paz, una gran armonía interior; esto que te digo puede parecer un poco exagerado o ridículo, pero nunca he tenido esa sensación con ninguna otra de mis películas. Como te digo, creo que es debido a esa identificación que hay entre Pasolini y yo desde hace muchos años. Y esto sin haberle conocido nunca, ¿te imaginas? Es por eso que sé que es una sensación real y no producto de mi imaginación o de mi ilusión; bueno, y si lo fuera, tampoco me importaría mucho, porque seguiría siendo la misma sensación.

La realización de esta película ha sido clave para mí en cuanto a reflexionar sobre mi propio arte, sobre mis condiciones de director de cine-creador que ha de enfrentarse con un mundo demasiado mercantilizado, demasiado globalizado como para entender la cultura o la expresión artística. Pero lejos de debilitarme, me ha dado energías para abordar futuros proyectos cinematográficos con otra óptica, creo que he aprendido mucho sobre cómo trabajar sin dinero, sin medios, para conseguir un producto que llegue a la gente.

Miguel Ángel Barroso
Miguel Ángel Barroso

PIERPAOLO ha estado visto en muchos Países, también en Italia… yo puedo solo imaginar tu satisfacción. ¿Tú pensaba en este éxito y en el interés por este grande intelectual?

Nunca imaginé que la película funcionase también y que llegase a tanta gente en el mundo. Te puedo decir que sí supe (una vez concluido el montaje) que tenía una película especial, que había fuerza en aquello que había construido, lo supe por esa intuición que todo artista tiene de su propio trabajo. Pero nunca imaginé que tuviera tan buena acogida en tanta gente que no me conoce. Naturalmente que era consciente de que al ser un personaje tan conocido como Pasolini, la película podría generar un interés inmediato, pero por otro lado, también era consciente de que sobre la figura de Pasolini se han hecho miles de documentales, y esto no jugaba a mi favor en absoluto, porque tanto material produce un cierto cansancio en el espectador.

Al final, el arte es como la apuesta de un jugador: es todo o nada, o se gana o se pierde… pero cuando se gana…

PierPaolo
Pierpaolo

Pero tu no eres “solo” un director; tu eres también un escritor. Tu has escrito sobre Pier Paolo Pasolini y Michelangelo Antonioni. ¿Puedes decirme algo de estos dos trabajos? Y para ti.. hay puntos de encuentro entre los dos? ¿Cuales son tus pensamientos respecto a estas dos maneras de entender el Cine?

Es cierto que también escribo, pero para ser sincero, no me considero realmente un escritor, ya que nunca he tenido la vocación de ser novelista; lo supe cuando intenté escribir novela y me di cuenta de que ser un verdadero escritor era como consagrarse al acto de hacer cine: hacía falta una vida entera.

me considero poeta, aunque suene un tanto pedante; pero es que la poesía es un mundo muy distinto al de la prosa, es otro mundo, pienso yo. Y sí te puedo decir que me aproximo a la escritura en prosa desde mi pasión por la poesía que me ayuda a vivir. Así es como he concebido los libros que he escrito sobre Pasolini y Antonioni: como unas prosa de ensayo impregnadas de la poesía. Son dos libros muy amados para mí, porque representan a mis dos directores más emblemáticos: Antonioni porque me da la esencia del cinematógrafo y me hace sentir las imágenes como puras obras de arte y no como representaciones teatrales, y Pasolini, porque es el intelectual puro, auténtico; alguien que es capaz de decir siempre lo que piensa, de escribir la verdad sin importarle a quien pueda molestar por el hecho de decir la verdad. Y este intelectual que era Pasolini pagó muy cara su honestidad, ya que toda su vida fue despreciado por los poderes y la terrible maquinaria que mueve la economía.

Pasolini era ( y es) tan fascinante, porque en su búsqueda de la verdad, ni siquiera daba la razón a sus amigos, con los cuales solía tener enfrentamientos a veces muy duros, intelectualemente hablando, claro está). Pasolini era ese justiciero que, además, resultaba ser todo un artista del Renacimiento: era filósofo, pintor, poeta, ensayista, maestro, escritor, político y cineasta! ¡Y todo lo hacía bien porque todo lo hacía con pureza, con verdad, con verdadera pasión!

Pier Paolo Pasolini la brutalidad de la coherencia
Pier Paolo Pasolini la brutalidad de la coherencia

Descubrir a estos dos artistas a los catorce años, supuso para mí todo un rompimiento con mi vida, un nuevo camino que podía darme ese equilibrio que llevo buscando durante toda la vida.

Respecto al punto de encuentro entre Antonioni y Pasolini, yo pienso que son totalmente distintos, y en eso está su entendimiento, porque si bien Pasolini en un principio no era muy adepto a la obra de Antonioni (Se enfadó mucho cuando en el Festival de Cine de Venecia, el León de oro se lo llevó “El desierto rojo” y no su película “El Evangelio según San Mateo”) más tarde reconoció que había sido injusto en su crítica negativa al film de Antonioni, y apreció todos sus valores estéticos.

Creo que esto explica bien lo contrarios que eran, y lo que los hacía “únicos” como creadores singulares e irrepetibles.

Antonioni siempre admiró la obra de Pasolini. Recuerdo unas declaraciones suyas, después de haber visto el film: Saló, en las que decía estar muy conmocionado por la película.

M. A. Antonioni. Técnicamente dolce
M. A. Antonioni. Técnicamente dolce

Desde luego, para mí, creo que estas grandes diferencias entre ambos son mi mayor atracción por ellos: dos mundos que visitar según el estado de ánimo en que uno se encuentre. Para Antonioni la vida es una melancolía furiosa y reposada a la vez; y para Pasolini, es visceral, íntima y desgarradora: un enjambre de abejas furiosas que buscarán tu muerte.

¿Y ahora, tus próximos proyectos? ¿Quieres escribir otros libros dedicados al mundo del Cine o piensas continuar con la dirección?

Ahora mismo, acabo de terminar un documental titulado MALA (Apuntes de una ciudad), rodado en una pequeña localidad de Perú, muy cercana a la capital, Lima. Este trabajo, se deriva de un documental que hice pocos años antes titulado HISTORIAS DE LIMA, donde ya salía esta ciudad. A diferencia de PIERPAOLO, este nuevo film, sí es un concepto de película puramente documental, que es otro género que me apasiona y que considero dificilísimo, ya que, al igual que el trabajo del escritor, filmar documental requiere de una verdadera vocación, muy diferente a la vocación de hacer cine de ficción, que es realmente mi siguen existiendo grandes artistas.y; pero creo que en el cine actual hay grandes obras porque todavy, creo que sale ganando el vocación. Por esta razón, no considero realmente que PIERPAOLO sea un film estrictamente documental, sino más bien una ficción que utiliza los elementos del documental y la experimentación, para construir una película narrativa.

Ahora mismo, estoy centrado en escribir el guión de lo que quiero que sea mi primer largometraje de ficción, que será un guión propio, basado muy, muy libremente en un material literario.

Una pregunta.. la cual, es más una curiosidad: ¿tu pensamiento respecto al cinema italiano de hoy y de ayer.. qué prefieres? Y cuales actores, actrices y directores? ¿En un sueño tu quisiera trabajar junto a quien?

Me encanta esta pregunta. Me gusta tanto el cine como expresión pura de un nuevo arte que nació a finales del siglo XIX, que siempre estoy ávido de ver la película que me satisfaga, que me colme, que me haga sentir emociones.

En esta balanza del ayer y del hoy, creo que sale ganando el ayer, aunque solo sea porque hay más tiempo vivido del ayer que del hoy; pero creo que en el cine actual hay grandes obras, porque todavía siguen existiendo grandes artistas.

Del cine italiano, naturalmente, quién no va a amar el cine Neorrealista, o la comedia a la italiana? Rossellini o De sica son inmensos, y Monicelli es un punto y aparte; pero hay tantos nombres que es injusto decir solo unos pocos. ¡Amo tanto el cine italiano! Y no hay que olvidarse del gran legado del cine mudo, donde hay obras inmensa que revolucionaron la narrativa en su época, y que sin embargo son muy desconocidas para el gran público

En mis sueños, a mí me hubiera gustado trabajar con Marcello Mastroianni

PierPaolo
Pierpaolo

Por último la voz de un amante del Cine es siempre muy importante y tenemos que hacerla escuchar lo más fuerte posible.. ¿así, tu voz qué querría decir a los jóvenes amantes del Séptimo Arte y a los que son admiradores de lo grandes, los cuales han hecho grande la historia del Cine para no hacerlos alejarse de sus pasiones?

Si tu pregunta va referida a esos jóvenes que admiran a los grandes maestros italianos, y quieren ser directores de cine, yo les diría que una pasión, si es verdadera, nunca desaparece, porque lo que se ama como una vocación, solo puede transformarse en el curso de la vida, a medida que vamos madurando y complementando nuestra ideas de jóvenes con los golpes y las satisfacciones que nos da la existencia. El que pierde una pasión es porque nunca la ha tenido.

Yo les diría a esos jóvenes que quieren dirigir, que si están seguros de ello, no se dejen influir por nada ni por nadie y que sigan su camino hasta el final.

Amar el Arte y disfrutarlo cada día, es la única medicina que nos puede sanar y salvar de este mundo globalizado que cada día más, intenta devorarnos sin compasión ni piedad.

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